“Apostamos por un localismo universal”

En la antesala del estreno de Un gallo para Esculapio, Pablo Culell dialogó con Television.com.ar sobre la nueva serie protagonizada por Peter Lanzani, Luis Brandoni, Eleonora Wexler y Luis Luque. 

¿Cuáles son las sensaciones y las expectativas en la previa del estreno de Un gallo para Esculapio?

Estamos con todas las expectativas porque para nosotros es un nuevo desafío hacer una serie producida en su gran mayoría por una cadena televisiva tan importante como TNT y que ellos nos hayan convocado para nosotros es un motivo de orgullo. Y, junto a ellos, obviamente la coproducción de telefe, Cablevisión y de lNCAA, porque este programa también ganó un premio del INCAA. Entonces, la suma de las partes nos generan mayor confianza en el sentido de saber que estamos acompañados por grandes productores y que era importantísimo para poder realizar esta serie contar con estas cadenas que nos apoyan. Por un lado que gracias a Turner y a TNT nos van a ver en toda Latinoamérica, además de verse acá en el mercado interno a través de la pantalla de telefe y Flow. El otro punto que también es muy importante es poder trabajar con Bruno Stagnaro, con quien junto a Sebastián Ortega desde hace más de 15 años, después de Okupas que queremos trabajar con él y nunca se había dado la posibilidad. Cuando nos trajo esta historia enseguida nos sedujo. Creíamos que todo lo que tiene que ver con el submundo de cierta zona del conurbano bonaerense para retratar la vida de un grupo de personajes que están relacionados con la delincuencia a través de los piratas del asfalto y la riña de gallos, resulta un mundo muy atractivo para describir y mostrar. Venimos trabajando este formato de series televisivas junto a directores de cine. Creemos que la conjunción entre lo mejor de la televisión y el cine hoy se puede ver en este tipo de series.

¿Qué pensás que sería lo mejor de la tele y lo mejor del cine? ¿Qué creés que le aporta cada uno?

Creo que la mirada de un director de cine siempre genera un plus en lo estético y en lo narrativo. La gente que viene del cine tiene una mirada muy particular en cuanto a los relatos, de cómo elaborarlos a nivel narrativo y visual, que es un aporte fundamental para lo que nosotros queremos hacer. Y la gente de la televisión conocemos los tiempos y el pulso que tienen que tener este tipo de relatos para que el público masivo de algún modo se acerque de manera mucho más directa a productos de estas características. Creo que lo mejor tiene que ver con la experiencia que nosotros tenemos a lo largo de los años, sumado a la mirada de la gente del cine. Y hoy, de todos modos, yo creo que todo es una gran conjunción porque hoy el cine y la serie no tienen demasiada diferencia ni en lo técnico ni en lo visual. Salvo el formato de la pantalla y los presupuestos, no hay demasiada diferencia porque hoy tanto el cine como la televisión prácticamente se elaboran en la misma cantidad de tiempo, con los mismos equipamientos, con los mismos profesionales, o sea que hoy entre el cine y las series televisivas el límite es muy finito. Creo que por eso se ven los productos de la calidad que se están viendo.

¿Cómo pensás que puede ser recibida la serie en el resto de Latinoamérica? ¿Cuál pensás que puede ser el atractivo para entrar en el resto de la región?

Hoy lo que nos dicen los grandes productores de televisión del mundo y las cadenas televisivas del mundo, además de lo que nosotros estamos sintiendo, es que lo que está funcionando es ver un localismo universal, por llamarlo de algún modo. O sea, ver historias muy locales que muestren el exotismo que puede tener una región, una zona, en cuanto a su cultura, su idiosincrasia, sus tradiciones, pero con historias que puedan entenderse en cualquier parte del mundo. Entonces creo que ese universo de la delincuencia, de los piratas del asfalto, de las rutas y esta gente que usa de fachada la riña de gallos, le dan un color y un atractivo visual a una historia que en definitiva es un poco la historia de iniciación de un joven que termina metiéndose en la delincuencia, que es el papel de Peter Lanzani, que está maravilloso. Un joven con un compromiso como actor que nos asombró: cómo se ve en ese arco dramático de ese chico ingenuo que viene del interior buscando a su hermano, sin tener demasiados datos y termina enredándose en esa banda que lidera Luis Brandoni, que está en un papel increíble. Creo que ese vínculo que terminan descubriendo y que se termina dando en dos seres tan diferentes pero que en definitiva se van a necesitar, va a ser un atractivo muy importante para la historia. Es la conjunción de una historia muy atrapante, mostrando un submundo delictivo que tal vez mucha gente lo escuchó nombrar pero no lo conoce del todo. Con grandes actuaciones y un libro que mezcla el hiperrealismo de este tipo de historias con una mirada poética de la marginalidad.

¿Cómo es el acercamiento que tienen ustedes a ese mundo delictivo, para retratarlo de la manera más verosímil o fiel posible?

Tratamos de investigar ese mundo. Creo que en la ficción uno investiga los universos, para después con esos universos, contar la historia que quieras. Más allá de no transcribirlos de manera literal, porque vos ahí tomás lo que te conviene, pero tenés que trabajarlo para que no parezca que lo “tocás de oído” y que no sea inverosímil. Cada uno de nosotros tuvimos que investigar, tuvimos que relacionarnos de algún modo, directa o indirectamente con gente vinculada a este tipo de cosas, al mismo tiempo que buscamos información de distinto tipo como por ejemplo investigaciones a nivel periodístico. Todo esto para que pudiéramos encontrar lo más cercano al mundo que retratamos pero para contar la historia que queremos contar, una historia absolutamente ficticia.

Por otro lado, me gustaría aclarar que todo lo que tiene que ver con riñas de gallos fue simulado. Las escenas fueron simuladas con gallos de utilería, con gallos hechos con el equipo de arte, para que el gallo real atacara a ese gallo. O sea que nunca en el momento de la riña el gallo tuvo que atacar a un gallo real. Siempre fueron coreografías hechas con gente experta para que el gallo no se llegara a pelear con el otro. Y se armó y se trucó desde la cámara para que en ningún momento para la ficción se vieran escenas reales de riñas de gallo. Si algo se ve en planos generales y demás, tiene que ver con registros documentales pero en ningún momento con escenas reales realizadas para la ficción. En ningún momento hubo violencia hacia animales.

¿Dónde ves mejor posicionada a la historia: en la pantalla de cable o en la tele de aire?

Yo creo que la suma de los factores van a hacer que el público la pueda ver, tanto TNT y telefe, como Flow. El público por un lado o por otro la va a poder ver. Creo que cada señal tiene su target, tiene su público, tiene su estilo de audiencia y justamente creo que hoy, para poder ver estas series, no solamente es necesaria la multiplataforma desde el punto de vista del negocio, porque son muy caras y no son rentables solamente con el mercado interno de un canal de aire de televisión. Sino que además te permite que esa cantidad de ventanas diferentes hagan que puedas alcanzar mayor cantidad de público. Ya nos había pasado con Historia de un Clan y con El marginal, con experiencias distintas. Así que veremos cómo responde la gente a este nuevo sistema.

¿Cómo ves la situación actual de la tele de aire en general y de la ficción en particular, sobre todo después del levantamiento de Fanny la Fan?

El caso de Fanny la fan creo que sirvió como un exponente de lo que sucede hoy con la producción local. Creo que todos los actores de la industria, como productores, directores, guionistas, actores, junto a los empresarios de la televisión, a los dueños de los canales y al Estado, debemos sentarnos y definir qué tipo de televisión queremos tener, qué tipo de televisión podemos tener en Argentina, qué hacemos con la producción de la ficción, ante todo pensando en la función que debe cumplir, más allá del entretenimiento y el negocio. La ficción local tiene dos tareas fundamentales: una es que hablan de nuestra identidad, de nuestras costumbres, de nuestras tradiciones y le hablan al público en lo que el público se identifica, porque te muestra tus historias con tus artistas contando lo que a vos te pasa de algún modo, en tu país, en tu lugar. Por otro lado es un gran embajador cultural porque gracias a la ficción puede viajar justamente todo aquello que acabo de decir: tus artistas, tus historias, tus tradiciones, tus paisajes, tus costumbres. Además, desde el punto de vista del trabajo es una industria que tiene muchísima gente que trabaja en ella, muchas familias. Y desde el punto de vista del negocio, cuando las cosas se hacen bien y son bien pensadas, bien programadas y bien apoyadas, pueden ser un gran negocio también.

Hoy estamos en una etapa de crisis con respecto a lo económico, en todas las áreas de la cultura audiovisual pero también del país. Es un momento económico muy difícil que hace que haya una retracción en los anunciantes. Los anunciantes hoy no invierten en la televisión abierta como invertían antes justamente por la crisis que hay. Además porque se diversificaron las pantallas y eso hace que entonces la publicidad también se diversifique. Por lo tanto la ficción local no termina siendo rentable solamente por el ingreso publicitario. Entonces sí o sí necesitás de socios para diferentes ventanas, y la venta internacional para que tu formato se pueda exportar al mundo, tanto el programa grabado como ese mismo programa hecho por otros actores. O sea que hoy el negocio mutó porque el público cambió, la manera de mirar la televisión cambió. Creo que si nosotros solamente estamos pensando en que tenga rentabilidad una ficción de televisión abierta como tenía hace unos años atrás, nos va a ir mal. Y vamos a depender de fenómenos de público como puede pasar con Las Estrellas o como pudo pasar el año pasado con Educando a Nina. Pero realmente creo que los dueños de los canales y los productores tenemos que seguir arriesgando porque cuando vos arriesgás y la cosa sale bien, el mérito es doble y porque creo que tenemos la obligación de mostrar nuestras historias con nuestros artistas. Para eso creo que es importante también el aporte del Estado, encontrar también una manera de que todos los actores de la industria flexibilicen sus reglas, sus condiciones y sus requisitos para que no sea tan costoso filmar en la Argentina.

Creo que el problema más grande que tuvo Fanny la fan, que en definitiva nosotros aceptamos desde el vamos porque entendemos que así son las reglas del juego, es el poco tiempo que se le pudo dar en pantalla como para que el programa tuviera recorrido y el público pudiera entrar en el código de humor particular que tenía esta comedia.

 

– Pablo Culell es el Director de Producción y Contenidos de Underground. A través de la página web www.escribiryproducir.com ya está abierta la inscripción a los seminarios de guión y producción de televisión que él dicta.

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