Consagrado

Peter Lanzani no llegó por casualidad a los pasillos más oscuros del conurbano bonaerense para consagrarse como el protagonista revelación 2017 de la tv. Un gallo para Esculapio tampoco es la historia que le indica el camino, pero si que lo marca a fuego.

Entre cine, teatro y televisión, Lanzani aseguró a la actuación como su forma de vida y, desde el otro lado de la pantalla, telefe, TNT y Underground le dan, esta vez, la posibilidad al televidente de garantizarlo.

Lejos de los estereotipos y más aún de la figura de galán, el límite entre el bien y el mal hace a Nelson (Lanzani), capítulo a capítulo, más atractivo sobre esa carga violenta que expone su personalidad del mismo peso que la inocencia que lo domina frente al infierno asfaltado: Buenos Aires.

Como un actor de la misma talla que su protagonista a la par (Luis Brandoni), pero con una corta experiencia a su lado, Lanzani luce impecable como misionero en busca de su hermano por las calles de la ciudad como disparador, pero en la búsqueda constante por sobrevivir a lo largo de la historia.

Sin lugar a dudas, cada línea de Un gallo para Esculapio creada para Lanzani no tiene nada que envidiarle a los millones de reproducciones que figuran en la lista de títulos más vistos de series estadounidenses.

Con ADN argentino, por aire, cable, Flow o telefe.com, la miniserie ya superó la mitad de sus capítulos y, en la cuenta regresiva para el final, habrá muchas conclusiones y reflexiones positivas a tener en cuenta. Una de ellas, sino la primera, lleva como título: Peter Lanzani.

 

 

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