“DDM fue todo un aprendizaje”

El diario de Mariana se despide de la pantalla de eltrece tras siete años al aire. Mariana Fabbiani dialogó con Television.com.ar sobre el fin del ciclo y su próximo proyecto en el canal comandado por Adrián Suar.

Cuando comenzó DDM en 2013, ¿pensaste que era un programa que podía quedarse siete años en pantalla?

La verdad es que nunca lo pensé con esta proyección porque me iba a dar mucha claustrofobia imaginar todos esos años en vivo todos los días. Yo voy día a día, paso a paso. Venía de siete años de RSM, de un vivo diario, así que lo encaré como un horario distinto, con la expectativa más de descubrir. DDM fue pensado de una manera y se fue transformando y nos fue sorprendiendo en el camino. Cuando uno arranca un programa nunca piensa cuándo va a terminar, pero duró mucho más de lo que esperábamos. Yo venía de todos esos años de vivo todos los días y le decía a Mariano (Chihade): “No sé cuánto voy a durar con los chicos”. Pero la verdad es que DDM fue todo un aprendizaje, y todos nos vamos distintos: entramos de una manera y nos vamos de acá habiendo crecido.

¿Fue difícil hacer un programa de actualidad diario, en el que hay que ir acomodándose todo el tiempo?

La verdad que sí. Fue todo un desafío porque nunca lo había hecho, y además porque nunca se había hecho un programa conducido por una animadora que abordara la actualidad, lo social, lo policial, temas que nunca se trataban en ese horario por su estilo. Para mí también era un desafío. Nosotros lo fuimos adaptando en base a lo que el rating indicaba y a lo que la gente quería. Para mí también fue una sorpresa el hecho de que la gente me quiera ver en este rol, y eso me incentivó mucho para prepararme. Entonces, hice la carrera de periodismo al aire, fue un aprendizaje muy grande. La actualidad es un hecho en el que uno tiene que estar permanentemente adaptándose. Además de la carga que implica (lo social y lo policial también), ha sido un camino largo de recorrer, de mucho compromiso del cual me voy muy gratificada. Yo me levantaba y veía cuál era la noticia del día, tratando de llegar muy empapada, porque consideraba que era para mí algo nuevo y había que hacerlo con conciencia. Este compromiso de mi parte también ayudó a que el programa semana a semana creciera. Obviamente sumando al grupo de periodistas que me rodea, que para mí fue fundamental que DDM tuviera siempre periodistas. Yo sabía de lo que hablaba, y eso también le daba una identidad. Fue un camino difícil, pero muy gratificante. Termina algo que costó pero que dio sus frutos, y que nos sorprendió para bien siempre.

En relación a los periodistas que te fueron acompañando a lo largo de estos años, tanto Ángel de Brito como Diego Leuco fueron claves en el ciclo. ¿Qué sentís que es lo que dejó cada uno de ellos?

Absolutamente. A los dos los extrañé y los sigo extrañando. A Diego lo vi crecer desde el día uno, fue el primer programa que hizo en televisión. Vi su crecimiento y siempre supe que era un as de espadas en el programa, desde el día del casting. Él le aportó mucha coherencia, la manera de contar los temas y la política, llevándolo a un plano didáctico con su manera de explicar. Le aportó información y análisis, y también esa cosa querible. Y Angelito con su frescura trataba todos los temas porque no era solo que hablaba de espectáculo, sino que sabía de todo. Entre los tres encontramos algo muy lindo que es esa cosa que se da naturalmente cuando uno trabaja con buena gente y profesional, que no hay competencia, no hay egos y todos tiramos para el mismo lado, con compañerismo y equipo, todo lo que se veía era real. Yo creo que tuvieron que ver mucho los dos en el crecimiento de DDM cada uno en su momento, pero sin duda son un porcentaje muy importante en el éxito propio del programa. Para mí, ellos fueron co-conductores en algún punto y le dieron mucho al programa, es por eso que van a venir al último programa de DDM.

DDM llega como el primer magazine a la tarde en un momento donde había otro tipo de programas. ¿Sos consciente de que marcaste una nueva manera de conducir?

Me honra que me lo digas. No sé si soy consciente de eso, uno hace su trabajo, no miro mucho para afuera. Sí sé que fue un trabajo muy concentrado en el equipo y en lo que yo tengo para dar. En parte, soy consciente porque cuando lo comenzamos a hacer no encontraba ningún referente en donde apoyarme. Venía del teatro y mi carrera iba más hacia el humor, era raro hasta que encontré una temática. Sí soy consciente en todo caso de que, a partir de este programa y lo que pasó con DDM, empezó obviamente a cambiar la tarde de la tele. Empezaron a aparecer programas con la misma impronta, con mujeres que no son periodistas y son animadoras, y se animan a hablar de lo político, lo social, de la actualidad en su totalidad. A veces pasa con algunos programas, y a mí me halaga mucho saber que eso pasó con DDM, me halaga que uno lo reconozca. Yo lo viví, y también lo sufrí, porque al principio cuando uno abre un camino en las críticas hay que demostrar. Cuando me dijeron el horario, yo decía “Dios, es una papa caliente”. Me resultaba un desafío a todo nivel, no solamente en la temática que íbamos a hacer sino que también en el horario.

¿Cómo surgió la idea del programa?

Adrián (Suar) quería hace tiempo que yo estuviera en el canal, y me ofreció la tarde, que venía de no pegar nada. Me acuerdo que tuvimos una charla con Mariano y dijimos “vamos para adelante”, y después fue un proceso. Empezamos con un magazine que iba a tener un tinte femenino y humorístico, pero que fue cambiando sobre la marcha. En todos estos años, tuvimos una capacidad de adaptación permanente, nunca pudimos bajar la guardia en ese sentido, todo el tiempo nos reinventamos (dentro de lo que teníamos que era nuestra identidad). También, dándole la oportunidad a los panelistas a que tengan sus secciones. Creo que dos cosas que fueron fuertes para mí fueron el poder de adaptación, sacarme los prejuicios que a veces yo también tenía sobre mí, meterme en ese rol y creérmelo. En el medio estuvo también la explosión de las redes, que fue furor y protagonista en escena, que fue influyendo en la manera de hacer contenido. Así que creo que salgo “adulta” de acá.

¿Cuál creés que fue la mejor nota de DDM, en estos 7 años?

Ay qué difícil, tengo muchas. De la política hubo muchas entrevistas (no quiero mencionar una porque fue distintos momentos), sobre todo los que no están en campaña, que son los más interesantes, porque a los que están en campaña es muy difícil emocionarlos, ir a temas profundos, a la persona, que es lo que yo siempre intenté. Con las notas que me quedo tienen más que ver con lo social, testimonios de vida. Por ejemplo, a una nena de San Juan (Ana Paula) que le hicimos una entrevista y ella estaba de espaldas porque tenía al padre y al hermano preso, toda la familia había abusado de ella, una situación terrible. Me acuerdo que fue una conversación, y a partir de ahí sigo en contacto con ella, tratando de cambiarle sus días para mejor y un montón de cosas, me encariñé con ella. Tengo casos que me han conmovido mucho con los que hago un sentimiento, sentir que podés aportar tu granito de arena.

También me gustaron las notas que les hice a Suar, Tinelli, y al Puma Rodríguez, después de su trasplante. Otra nota que va a quedar para la historia es cuando vino Mirtha al programa que dio una entrevista y habló muchas cosas de su vida que nunca había hablado, de su intimidad, de la Mirtha que poco se conoce. Y con Pinky sucedió lo mismo.

¿Hay alguna nota que no volverías a hacer?

Que no volvería a hacer no hay porque para mí, como comunicadores se puede hablar absolutamente de cualquier tema y en todo caso, si el otro no está de acuerdo, que saque su propia conclusión, siempre aportando el punto de vista de todos. Pero sí intentaría ser más clara en los graphs, como por ejemplo con lo que pasó con las vacunas que fue un enorme malentendido. Fue un error como planteamos el tema porque en ese momento teníamos al director del Garrahan en el piso, hablando de la importancia de las vacunas y después teníamos al doctor que hablaba en contra. Quedó todo raro, yo creo que el graph “Vacunas si, vacunas no” fue el error. Entonces uno va aprendiendo. Ponerlo como dos alternativas posibles fue el error porque la gente a veces no escucha sino que lee los graphs, escucha 10 segundos y sigue, y después todos opinan. Me dio bronca porque no fue el caso, yo lo que quería exponer era una realidad, que mucha gente no vacuna a sus hijos, escuchar por qué no lo hacen, y que después cada uno haga lo que quiera, pero obviamente hablando de la importancia de las vacunas. Pero todo siempre es para aprender, todas las cosas que nos pasaron en este programa fueron para aprender.

¿Qué le aportó DDM a Mariana?

Un montón. Me aportó disciplina, me aportó mucha formación intelectual, porque me obligó a estudiar mucho y a formarme. Me aportó mucha fortaleza, cosas que antes me hubieran afectado un montón ahora me pasan por al lado. Me gusta ver que tengo una escala de valores, que no todas las opiniones tienen el mismo peso. Estoy más concentrada en mí que en la opinión del otro, que ese es un proceso que vengo haciendo hace mucho años y se terminó de afirmar con este programa que me ha puesto todo el tiempo a prueba. Y después esto de sacarme los prejuicios, esa capacidad de adaptación. Yo amo lo que hago, amo la televisión como medio, llegar a tanta gente que puede hacer mucho bien. Me dio mucha libertad, me siento más segura, más libre, no tan pendiente de esta opinión que no sé de quién es y se supone que es la correcta.

Ya se sabe que seguís en eltrece. ¿Nos podés adelantar algo de tu nuevo programa?

Voy a hacer un formato de entretenimiento que acá en Argentina se va a llamar Mamushka, va a ir antes del noticiero, un horario muy importante para el canal. Otro desafío, nunca hice un formato de estas características, así que para mí también es un desafío. Ahora tengo ganas de llevar alegría. Vengo de muchos años de hablar de cosas densas y yo también tengo esa necesidad personal de conectarme con la alegría. Es un proceso que uno, una vez que arranca, no termina más. En lo que respecta a la tele, poder llevar alegría y conectarme con esta Mariana y mi niña interior. Para mí, el cerrar un ciclo de siete años es muy movilizador, porque no deja de ser la expectativa de todo lo nuevo y el duelo de todo lo que termina.

 

 

Leé la entrevista completa a Mariani Fabbiani en el Anuario de la Televisión Argentina 2019.

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *