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Ayer Jorge Rial habló en Intrusos desde Italia y desplegó su gran talento como productor y realizador de la película de su vida. Cabeza y conductor de Intrusos, el periodista usó ese espacio, su espacio, para convertir lo que para cualquiera seria una debilidad, en una fortaleza que lo potenció.

Con mucha inteligencia y planificación, Rial eligió cómo, cuándo y dónde establecer su vida privada como gran noticia. De esta forma, el periodista buscó y logró filtrar cualquier tipo de inquisición inesperada y, por el contrario, pudo conversar relajado con el plantel de su equipo, que. – obviamente -, no quería / podía hacer otra cosa que preguntar "con mucho tacto".

En esta conversación –que duró largos 45 minutos- Rial eligió jugar a hacer de invitado. Preparó todo en la cocina, y se pasó del otro lado del mostrador. Y sabiendo las cartas del supuesto rival, le fue fácil venderse como quería.

Ruptura de matrimonio de dos décadas de un famoso y romance con una modelo a la que dobla en edad, son ingredientes con los cuales Intrusos, y cualquiera de los de su rubro, se hubiese hecho un largo y jugoso pic-nic.

Pero no, ayer Jorge Rial demostró, y casi ostentó, cuan "poderoso" es en nuestro mundo mediatico de la televisión.