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Pedir el porcentaje de un contrato, devolver “favores” o “regentear” chicas, no es algo extraño en el universo de la tele. Existe. Pero siempre como parte de un “detrás de escena”, jamás en pantalla y menos de manera explícita. Pero Moria se desbocó y quedó al desnudo. Perdió noción de lo que estaba confirmando delante de las cámaras.

“Si me usás, me pagás”, fue la frase defensiva que usó Moría Casán cuando se cruzó con la mediática Andrea Rincón y todos nos enteramos que le cobraba el 50% de su sueldo por participar en Bailando 2012. “No puentees a la gente en el bolsillo”, siguió la vedette sin darse cuenta de que estaba haciendo público un asunto oscuro, mucho más oscuro de lo que su irrealidad creía.

Moria “se olvidó” de que lo que puede ser común en su micromundo, no lo es para el resto de los comunes e incluso tampoco para la ley. Porque para quienes veían Este es el Show, resultó sorpresivo que la jurado de un concurso hubiera acomodado a una participante y que además, por ese "trabajito" le cobre un "peaje" de la mitad de su sueldo. Y con eso no sólo se mancha el tigre, sino que desparrama sospechas sobre todos: mediática, productores, programa, empresa productora, canal, etc…. No es un escándalo más, ni una pavada mediática, es una olla destapada, sobre el modo en que funcionan algunas cosas en nuestro mundo del espectáculo.

Moria Casán no se dio cuenta, no le importó o ya no tiene ni conciencia de la realidad, y vive su hasta ilegal irrealidad, como algo natural.