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Como un refugio, los domingos al mediodía en América Diego Korol, Yayo Guridi, Pachu Peña y Pichu Straneo enarbolan la bandera del humor, liso y llano. Lejos de los escándalos, las peleas y los debates cerrados, Sin codificar cumplió ayer sus 200 programas.

Siempre con una sonrisa al absurdo y al bizarro, pueden parodiar a Ricardo Fort o pertenecer a un grupo denominado Los Rebos mientras proponen chistes simples, y hay veces fáciles. Pueden hacer una picada acorde al horario y tener de invitado a Jaime Torre, pueden ingresar todos los productores a pegarle a uno de los artistas por un mal desempeño o invitar a personas del público que aportan desde la improvisación. Sin embargo el objetivo siempre es el mismo y los resultados parten de la premisa: difícil no reír cuando ya están todos tentados y ni los protagonistas pueden continuar con el segmento.

La respuesta por parte del ambiente es igual de positiva. Después de lo sucedido en los Martín Fierro donde nominados en dos ternas, se fueron con las manos vacías, mucha gente se unió al pedido de reconocimiento para el “único” programa íntegramente humorístico. Qué decir del ciclo en materia de rating.

Sin codificar se establece siempre entre lo más visto de América los domingos. Con una apuesta clara e intérpretes que conocen del tema, llevan adelante un libreto sin guión y desarrollan una idea, una sonrisa para los almuerzos de cada domingo.