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Los reality shows siguen aportando imágenes que resultan difíciles de creer. En esta ocasión, el turno es del programa francés Dilemme, en el que una de sus concursantes, Ophénie Kelly, se comportó como si fuera un perro: se puso una correa en el cuello y comió y bebió de un comedero.

En Dilemme dos equipos se desafían a través de retos físicos o psicológicos buscando un premio final de 300.000 euros. Para que su equipo no perdiera una prueba, Kelly debía convertirse por un día en la mascota de una de sus compañeras. Puede ver el video aquí.

La rubia aceptó el desafío sin pestañear, pero más tarde, entre lágrimas, abandonaba el programa.

 

Fuente: Vertele