Critica: Los opuestos, ¿serán iguales?

Humor desopilante, un toque de fantasía y una historia de amor son los condimentos de Cuando me sonreís, la comedia que marca el regreso de Facundo Arana a la tele.

La nueva gran apuesta de Telefe viene a competir con El Trece e instalarse como un producto fuerte en la segunda mitad del año y cubrir el espacio vacante que dejó Un año para recordar.

El recurso principal de Cuando me sonreís es enfrentar dos personalidades antagónicas. Como en muchas historias de amor, los protagonistas no tienen nada en común, por lo que se explota el paradigma que dicta que "los opuestos se atraen"; algo cierto hasta en la vida real.

Facundo Arana interpreta a Gastón Murfi, un empresario exitoso, exigente y muy cascarrabias. Siempre al borde del ataque de nervios y distanciado de las personas que tiene enfrente.

La contraparte de esta historia es Luna Rivas, personaje que compone Julieta Díaz. Con su mundo artístico, su romanticismo y su libertad aporta los elementos para que entre los dos formen dos opuestos complementarios.

Así, ambos universos chocan, y del choque surge el humor, mayoritariamente con chistes fáciles y gags de situación. Además, este colapso entre dos mundos define  quién es cada uno. Estructura y libre fluir del espíritu, dos complementos ideales para el conflicto, para el amor y para la comedia.

Aún resta conocer quiénes son realmente estos personajes. Él “la juega” de autoritario, intolerante y mandón, pero da muestras de sensible encubierto, como si lo que aparenta de dañino sólo pudiera llegar a lastimarlo a sí mismo.

A ella le toca ser la distraída, la divertida, la heroína que viene a ablandar al empresario y que, para eso, va a tener que aprender a aceptarlo.

Sin regionalismos, la novela presenta un mundo “neutro”, engalanado por una imagen perfecta, iluminación cinematográfica y guiones sin argentinismos.

Esto marca que, además de querer ganar el rating, Cuando me sonreís es un producto apuntado a la venta al exterior. La neutralidad de los escenarios y el lenguaje facilitarán que en un futuro otros mercados se ganen la empatía con los personajes.

La música, además, registra otros toques de buen gusto con acordes instrumentales y cuotas de Kusturika.

Cuando me sonreís narra una historia relajada, sin críticas sociales ni tensiones de culebrón. Producida por RGB, la estética de la novela revive el espíritu de las sitcom norteamericanas, con un humor comprensible para todo público y escenas ágiles.

Yesica Besse

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