Crítica: Intratables busca su voz

En el comienzo no hubo rodeos. Se trata de un programa de archivos con panelistas. Simple, concreto. Correcto. 

Intratables llegó a la pantalla de América después de una larga cadena de ciclos que tienen a PNP como su familiar más lejano.

La productora de Gastón Portal regresa a su fuerte, el sub-género que supo inaugurar en la pantalla nacional allá por 1994. Entre Perdona nuestros pecados y el programa que tiene a la cabeza a Santiago del Moro pasó tiempo. BenditaTelevisión registrada, RSM entre los más destacados.

¿Qué tienen entonces para aportar estos Intratables a la televisión? La consolidación como conductor de Del Moro, listo para mediar entre las ocho voces del panel, hábil para marcar inflexiones y tensiones en el ritmo del vivo, ajustado cuando debe navegar por aguas que no son las del escándalo. 

El regreso de Silvia Férnadez Barrio es uno de los fuertes. Para los nostálgicos televisivos ella siempre será la cara de Nuevediario (1984), pero en su vuelta se mostró divertida, a la vez que estricta. "Federico Luppi es un golpeador", tuvo como primera intervención tras un informe sobre los dichos del actor. 

Poco tiempo bastó para definir quienes oficiarán de "policias buenos y malos" entre los panelistas. Franco Torchia, mejor conocido como el locutor detrás del ciclo de cable Cupido, se perfila como uno de los hallazgos, adobando comentarios de ese picante que requiere el formato. 

En lo técnico es limpio con informes que avalan la experiencia de la productora en estos menesteres. Sin embargo, Intratables tiene sobre sus espaldas el desafío de marcar una identidad propia. La sustancia que lo salve de ser uno más del montón. 

Iván Basso – ivan@television.com.ar