Productores y protagonistas

La figura del productor de televisión tomó últimamente una presencia en pantalla muy superior a la acostumbrada. Desde siempre claves en la trastienda de los programas, hoy los productores salen del anonimato para estar en boca de todos, mostrarse en la pantalla y acercarse al protagonismo de actores, conductores, panelistas y participantes.

Hasta no hace mucho su lugar de trabajo era muy estricto: se limitaba al detrás de cámara, a la logística de todo lo que hace a un programa de televisión. Los caminos un día se ramificaban y el productor quedaba del lado sombrío pero poderoso del detrás de cámara.

Hoy todos saben quiénes son “Hoppe y el Chato”, el público los conoce, los reconoce y los programas hablan de ellos como si hablaran del mismo Tinelli. El mismo Hope inclusive, tiene su puesto fijo en el piso, antes a la izquierda de la pantalla y últimamente cada vez más en medio de la pantalla.

Nadie desconoce que Sebastián Ortega está detrás de Graduados y Diego Gvirtz detrás de 6-7-8. Adrián Suar, en su doble rol, también habrá ayudado a que se conozca la ocupación de esas personas y que pasasen a sumar fama a su poder. Quique Estevanéz, productor de Dulce amor, es común verlo en los programas para hablar de la tira como una voz autorizada y reconocida por el público.

Desde el reconocimiento de la gente, hasta una exposición mediática antes reservada sólo para los que estaban delante de la cámara, el productor dejó de ser un nombre al final del programa, para convertirse en una cara con cada vez más ganas de ser figura del medio.