Crítica: Un Paraíso reflejo de la realidad

El Paraíso, fundado en la paradoja de ser todo lo contrario, se presentó ayer en la Tv publica de la mano de otro concurso del INCAA que ve la luz.

Con una ambientación e imágenes, que se destacaron por su reflejo honesto de la realidad, la miniserie mostro en su primer capítulo como es la vida de un médico de un centro de asistencia primaria, haciendo eje en la convivencia entre personas que viven en la tensión permanente de resolver casos médicos cotidianos con muy escasos recursos. Y también como la profesión afecta a la vida personal de cada uno, por ejemplo con guardias continuas de 24 horas en las cuales se pierde contacto con la familia.

El caso lo protagoniza Alejandro Awada en la piel de Carlos, quien en principio se rehusa a trabajar en El Paraíso, algo que también representa una parte de la realidad. Se ve en un lugar en el que tiene que enfrentarse con una realidad social muy difícil: pocos recursos, medicamentos que faltan y casos de jóvenes embarazadas que llegan al centro de asistencia sin saber que están por parir.

Acompaña Agustina Cherri, que volvió a la actuación luego de Todos Contra Juan y Rosa, Violeta y Celeste, en el papel de Laura. Cherri demostró su frescura y naturalidad conocida, y no perdida a pesar del tiempo que no estuvo en pantalla.

La relación que tiene con Carlos (Alejandro Awada) es, por lo menos, poco comunicativa. Se generan choques entre un médico que viene con los prejuicios lógicos y una enfermera que conoce a los pacientes, sabe manejarse en un barrio en el que no cualquiera se anima a entrar y que tiene un carácter acorde al lugar.

La tele entra así nuevamente en la marginalidad de sectores de nuestra sociedad y otra vez con el gran recurso de ficcionar para poder contar mejor las cosas que duelen.