Crítica: La historia sin fin y sin señal

Señales del fin del mundo reúne todos los items que una producción juvenil debe (¿debe?) tener: música, baile y una protagonista virginal, para no causarle sustos a mamá y papá. Parienta de Aliados y Violetta, la tira busca sumarse al boom argentino de producciones teen for export.

Desde el principio Señales va por un camino harto transitado, cuando comienza a contar la historia de Catalina (Micaela Riera) que llega a un pueblo desconocido y queda perdidamente enamorada de Damián (Santiago Ramundo) sólo con una mirada en un casi accidente vehicular. También hay una escuela de arte y un fenómeno paranormal, legado familiar, que incluye la caída de un meteorito con extraterrestres que, sabremos pronto, comenzarán a interactuar con los humanos. 

Aquí también está la búsqueda del sueño por triunfar en la música, el valor de la amistad, el nacimiento del amor adolescente. La fórmula termina dejando poco espacio para la sorpresa, cercana al conservadurismo de Violetta, con una veta a lo Cris Morena, pero sin Cris. 

Riera y Ramundo como los protagonistas del producto de Yair Dori  brindan una labor correcta, y por su parte el elenco joven cuenta con talentos que en su primer capítulo todavía no pudieron lucirse. Mientras que Federico D'Elia, Julia Calvo y María Roji ponen su oficio a disposición y salen airosos.

Señales llega en momentos en que otros sucesos internacionales como Glee de la Fox, Pulseras rojas de origen catalán,  o las series inglesas Misfist o Skins apuntan al mismo público que va hacía la adultez, pero con el foco puesto en la condición humana. Producciones que apuestan por la fragilidad que significa crecer, pero también se engolosinan a base de canciones y coreos. 

Señales parece quedarse a medio camino, sin una identidad definida, similar a muchas otras, y por lo tanto olvidable. Pasaporte abierto para una tira que recién tuvo su debut y todavía puede tomar el cielo. 

 

Iván Basso – ivan@television.com.ar