Crítica: "Ficción en fílmico"

http://youtu.be/pxsNXr_sg50

Entre Caníbales llegó a Telefe con tres protagonistas y una historia: uno bueno, uno malo, una víctima y un relato lineal, arriesgado y dispuesto a cambiar la imagen de ficción tan menospreciada en nuestras pantallas. El tratamiento visual, la calidad de imagen y el ambicioso relato con diálogos cortos que lo dicen todo, fue lo que dejó la primera entrega de Juan José Campanella para nuestra televisión.

 

 

Una puesta cinematográfica de principio a fin, de diálogos cortos y escenas oscuras donde la luz se hizo presente junto a dos amenazas de muerte para mostrar y dejar en evidencia lo tenebroso que se esconde detrás del núcleo político que lleva a la cabeza a Joaquín Furriel. Donde los protagonistas se encuentran en escena a los diez minutos de la presentación y lo dicen todo, sin decir nada.

Natalia Oreiro tomó posesión del primer plano y su imagen expresó el deseo de venganza: “Justicia”, fue su primera palabra, única suficiente para que la imagen se traslade al lanzamiento de campaña de Joaquín Furriel junto a la palabra “Gracias”, “Hoy empieza el cambio”. Atrás quedó el amor, de la mano de Benjamín Vicuña entregando un claro manto de piedad en la crueldad que, en tan solo veinte minutos, supo mostrar la historia: “Podemos pasar dos horas hermosas, pero lo que yo busco es para toda la vida”, y logró la primera sonrisa de la protagonista.

Pero el primer punto de giro fue a punta de pistola. El mensaje de justicia que marcó Natalia Oreiro en el inicio cobró vida y se llevó la primera vida dejando en claro que está dispuesta a todo por enfrentarse a su pasado para vengarse y sobrevivir.

Una construcción escénica impecable, una clase magistral de 60 minutos de como contar una historia que promete todo utilizando la calidad como recurso. Una demostración perfecta de que lo que no se vio está por verse y la encargada de mostrarlo es ahora Entre Caníbales.

 

 

Gimena Lepere.  gimena@television.com.ar