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La televisión no busca nuevos talentos de manera constante. Ver caras nuevas no es habitual, y en el caso de los humoristas emergentes, es muy difícil poder mostrarse dado que prácticamente no hay programas de su género. Si bien hay personas que de manera aislada le imprimen humor a sus tareas, muy pocos se dedican a hacer reír. En este marco y para beneficio de todos, la pantalla descubrió hace poco tiempo al habilidoso Diego Reinhold.
Su salto a lo popular fue en Los exitosos Pells, dónde le dio vida a Charly, un gay productor de noticiero que era espontáneo, gracioso y cariñoso mientras estaba enamorado profundamente de Tomás, el personaje de Diego Ramos. Tuvo un paso fugaz por Botineras pero rápidamente reapareció en Nico trasnochado, donde con monólogos y pasos de comedia quedó en el recuerdo como lo único bueno de ese programa; y por estos días está en Demoliendo teles conduciendo, cantando y bailando en un musical diferente cada sábado.

En el marco de esta tele, donde hay un solo programa dedicado íntegramente al humor (Peter Capusotto y sus videos), el aterrizaje se da como apéndice de otros programas de la materia. Lo mismo que le sucede a varios de los humoristas de la escuela ShowMatch o a Humberto Tortonese en RSM, los humoristas deben entrar como actores secundarios del programa y según su virtuosidad, pueden ir creciendo hasta ocupar un espacio más reconocido. Ductilidad mediante, Diego Reinhold logró colar su actuación, monólogos, canto o baile y empezar a hacerse parte de los programas.

Talento tiene, veremos si en la conjugación con la tele se termina de cocinar lo que puede ser un futuro hombre fuerte de la televisión argentina.



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