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La televisión esta repleta de tendencias. Como si fuera una marea o una manada, la mayoría sigue una misma dirección a la hora de tomar decisiones. Lamentablemente esto afecta negativamente la pantalla al mermar la oferta. Pero quedan excepciones, los que piensan las cosas de manera diferentes, por ejemplo Diego Capusotto.
Peter Capusotto y sus videos va contra la corriente, rompe todas las reglas no escritas del ABC de la tele. Para empezar, antes de cada temporada determina la cantidad de episodios que se harán, y esa cantidad no varía por nada del mundo, ni siquiera por el éxito de los buenos resultados. Argumentado en el respeto al mismo programa, al público y a él mismo, la cantidad de capítulos serán los que Capusotto cree que puede realizar sin perder calidad.

Pero fundamentalmente va a contramano desde el contenido: hace humor sin burla, no genera escándalos y por lo tanto ni los comentan en otros programas. Por si fuera poco, ¡tampoco utiliza el archivo!, y mucho menos busca impacto invitando a un mediático para para que hable mal de otro mediático.

La pantalla de Canal Siete es el lugar donde Capusotto hoy puede poner en práctica esas convicciones, donde puede priorizar su libertad artística antes que el rating. Todo esto hace que Capusotto sea como el salmón, que nada contra la corriente. Es un “bicho raro”, y que sea una excepción es una lástima.