"Va a tener vestigios de culebrón y de comedia"

A una semana del estreno de Dulce Amor, Televisión.com.ar dialogó con Enrique “Quique” Estevanez, principal productor de la novela, que adelantó cómo será la historia y la estética de esta nueva tira.

¿Cómo va a ser Dulce Amor?

Es una comedia familiar, para todos, para chicos y abuelos. Con mucho romanticismo, algo de costumbrismo y mucha identificación con la gente, mucha credibilidad y un muy buen elenco.

¿De que va la historia?

Dulce Amor cuenta la historia de tres hermanas que tienen una fábrica de golosinas a punto de quebrar por las maniobras de un hombre que arrasa con todos los negocios de la zona y quiere comprar todo. De repente, llega Marcos, el personaje de Sebastián Estevanez, que se convierte en el chofer de la familia tras perder su trabajo como corredor de autos y cambia todo. Empiezan las historias de amor.

¿Dirías que es una telenovela clásica?

No, en realidad no. Porque hay historias que no son muy comunes. Sobre todo las historias de una mujer que no es mala, pero tampoco es buena. A partir de esto se desprenderá un triángulo amoroso Además, la mayoría de las relaciones entre los personajes se van componiendo para diferentes públicos. Hay historias de gente más grande, como Georgina Barbarossa y María Valenzuela y las historias de los hijos, con las de Calu Rivero y Nicolás Riera, que son más adolescentes. También va a haber un triángulo con la hermana de Sebastián Estevanez. Todo está entrelazado.

Después de éxitos como El Elegido y El Puntero el año pasado, ¿te interesa llevar a cabo una producción “de autor” o pensás en una estética más universal, que pueda funcionar en el extranjero?

Dulce amor se constituye con una estética para que funcione en todos los países, no solo acá. Tengo experiencia internacional y con todas las novelas que hago trato de que pasen las fronteras. No es una producto costumbrista, como podría haber sido Gasoleros o Campeones, pero sí tiene mucha identificación. Además, va a tener muchos vestigios de culebrón y de comedia. Es una novela muy moderna y en ese marco de lo moderno no descuidan las costumbres familiares, barriales, todo ese tipo de detalles.

¿Te asusta un poco el “congelamiento” del rating de Telefe?

No, para nada, yo estoy muy seguro de lo que pienso y de lo que hago y siempre que hice una novela, la hice pensando en qué sería lo mejor. Además trabajé siempre en equipo. En esta tira estuve muy cerca de Tomás Yankelevich, hablamos paso a paso de cada detalle, respetando lo que él necesita y dentro de eso, tratando de poner mi sello. Es un equipo, acá trabajamos muchas personas. Nada esta librado al azar, cualquier paso que fui dando se fue concensuando. No tengo nada que reprocharle a nadie, si esto es un éxito o un fracaso, me siento absolutamente responsable. No tengo imposiciones, todo fue concensuado y de común acuerdo.

Si no llegara a funcionar como se espera, ¿vas a modificar algo o te proponés mantener la idea original hasta el final?

Si no funciona vería porqué no funciona, trataría de corregir lo que fuera necesario. En uso y costumbre, una novela se sueña de una manera y después sobre la marcha se retocan cosas para mejor. A veces te equivocás y tenás que volver a retocar. Eso es una cosa que depende de la dinámica de trabajo de cada productor.