Guionistas en pie de guerra

La desaparición de los nombres de los autores de Somos familia de los primeros capítulos de la tira puso a la asociación que los nuclea en primer plano. Ellos hablaron de "invisibilizar aún más su rol". Y esto mientras muchos historiadores de la tele llaman a esta la "época dorada" por el boom de las series televisivas. Es la lucha de los "invisibles" por lograr el peso de otros tiempos y su incursión en solitario que los llevará a los mercados internacionales de televisión.

Asociación Migré está compuesto por los hombres y mujeres que alimentaron las fantasias de millones de personas. Telenovelas, unitarios, dramas, comedias, policiales, géneros y formatos que tienen a los guionistas como los encargados de mover los hilos de una trama, el engranaje que hace girar el mundo de la ficción. El conflicto sobre los títulos de Somos familia pone de manifiesto varias luchas, una de ellas sobre quién es el propietario de un producto televisivo ¿Es el productor el que suele tener la idea o quienes se encargan de llevarla a cabo, línea a línea?

Según los autores de la asociación, ellos deben ceder los derechos indefinidamente por las obras que escriben a las productoras para las que trabajan. "Yo no tengo obra", dijo Marcela Guerty al diario Tiempo argentino (ella estuvo a cargo de los libros de El hombre de tu vida, Soy gitano y Padre Coraje) .

Ironicamente, estamos viviendo la "era de oro" de las series de televisión que se traduce en millones de dólares, tanto para las distribuidoras internacionales "clásicas" como para las plataformas emergentes como Netflix y Hulu. De allí llega la decisión de Asociación Migré de ser parte de Natpe 2014, feria de contenidos audiovisuales, que los pondrá en las mismas condiciones de vender "ideas argentinas" en el mismo terreno de negocios que Telefe International o Artear.

Las asociación toma el nombre de Alberto Migré como símbolo de su lucha. El legendario hombre, que escribió telenovelas míticas de nuestra tele como Piel naranja (1975), Rolando Rivas, taxista (1972) o Una voz en el teléfono (1990), se negó durante toda su vida a ceder eternamente los derechos de sus creaciones. La desaparición de un autor de los créditos de una tira no es un acto menor, la prueba de ello fue la protesta que llevaron adelante más de diez mil guionistas de Hollywood en 2008, paro que llevaron adelante durante trece semanas y se convirtió en la mayor crisis  de la industria de los últimos 20 años.