“El cine y la televisión nos estamos acercando cada vez más”

La directora Anahí Berneri debuta en televisión con la ficción de telefe Morir de amor. Antes del estreno, hablamos con ella.

¿Cuáles son las diferencias entre dirigir en televisión y en cine?

La forma de contar de la televisión es distinta, por más que el cine y la televisión nos estamos acercando cada vez más, y me parece que me hayan llamado tiene mucho que ver con eso. Con estos nuevos tiempos televisivos, donde la gente de tele está aprendiendo a hacer estos productos premium, y nosotros estamos aprendiendo a hacer televisión. Cuando terminamos el proyecto hablaba con parte del equipo y les decía: “¿Cómo se desaprende esto para volver al cine?” Porque son otros tiempos, el trabajo con dos cámaras, un tipo de escena y de diálogo que es más directo hacia el espectador. A mí me ayudó muchísimo trabajar con el género. Morir de amor es un thriller, entonces trabajamos con la convención, que nos permitía más fácilmente tener un diálogo más directo con el espectador. Es un thriller romántico con mucho melodrama, erotismo, muchas escenas de acción y hasta ciencia ficción. Nos dimos el lujo de jugar con distintos géneros y de salir del realismo, no es una serie realista.

¿Cómo se siente ser la única directora mujer de ficción en la televisión actual?

Me siento en ese sentido una afortunada, fue también un demostrarme a mí que podía hacerlo y que podía disfrutarlo. No es común que a una mujer le den para dirigir escenas de acción, de moto-ski en el medio de la nieve, escenas de luchas, hay muchos golpes, mucha sangre, también mucho erotismo. Muchas veces uno cree que las escenas de violencia están destinadas a los directores varones y la verdad es que creo que lo pude hacer y desde un lugar muy estilizado, que eso también es una diferencia con el hombre.

¿Creés que, como ocurre en el cine, pudiste darle un sello de autor a la serie?

Trabajé con muchísima libertad. Sí reconozco que la televisión es del productor, tuve que trabajar con mucho más consenso, algo a lo que no estaba acostumbrada. Pero conocí gente muy interesante y muy formada en el canal. Ya me parece que la apuesta de haberme llamado a mí, de haber visto mi película, fue muy grande y nos entendimos muy bien. La serie tiene algo de mucha provocación, tiene mucho riesgo, todo el tiempo evaluábamos cuál era el límite televisivo. Igualmente acá y afuera también hay firmas de autor, uno sabe la serie de quién está viendo. Acá la figura del showrunner todavía no la tenemos muy incorporada. Pero pienso que tiene una impronta autoral, me reconozco en la serie.

¿Volverías a trabajar en tele?

Me gustaría ir y volver, tiene ritmos a los que yo no estaba acostumbrada. Por otro lado, me venía formando por la producción independiente que cada vez es más acotada, lamentablemente, en Argentina. Cada vez filmamos menos semanas y con más apuro. En este proyecto grabamos tres meses y un poquito más, son todas locaciones, no hay nada de estudio, y hay muchos universos, porque cada uno de los personajes tiene un universo muy distinto.

¿Qué le aportó Griselda Siciliani al proyecto?

Griselda es una heroína muy potente, es una protagonista muy de nuestro tiempo. Ella tiene mucho humor, mucha ironía. Es un personaje que realmente va al frente, que reclama su libertad, también con respecto a su enfermedad y a su forma de vivir. Griselda es una actriz muy coreográfica, me ayudaba muchísimo en la composición de la puesta. Trabajamos mucho con la composición del cuerpo en el plano, en la pantalla. Y lleno de marca, eran una coreografía algunas escenas, con planos muy largos para lo que se estila en televisión. Ella tiene un ritmo, tiene un oído, una potencia y una desfachatez que le ha dado mucha fuerza al personaje.