“Es una ficción provocativa y eso me gusta”

En la antesala del estreno de El Maestro, Julio Chávez habló con Television.com.ar sobre las particularidades de su personaje y la manera especial en la que se preparó para este desafío.

¿Cómo hiciste para armar a este maestro de danza?

Cuando Adrián (Suar) me llama y me cita para contarme el proyecto, yo a las dos semanas estaba ocupándome de buscar a Raul Candal, sin saber si se iba a hacer el proyecto. Si yo me empiezo a formar cuando firmo contrato, no llego; si yo me empiezo a formar antes, tal vez me formo en vano. Yo soy un hombre grande, ya sé como es la situación.

¿Cuánto tiempo te preparaste?

Un año. No sabía de baile, mucho menos de danza clásica. Lo que pasa es que yo pertenezco a una generación de actores que cuando nos empezábamos a formar, teníamos un estatuto y obligaciones que uno tenía que hacer. Eran como caminos donde uno transitaba porque estaba muy ocupado de su entrenamiento y su formación. Pero eso fue cuando tenía 20 años, y danza clásica no hice nunca en mi vida.

¿Cómo fue esa experiencia?

Extraordinaria porque yo tengo un alumno interno que cada vez que le presento un maestro, está contento. De manera que para mí, el vínculo maestro/alumno es un vínculo entrañable. Para mí la relación del maestro y el alumno es más constitutiva que padres e hijos, desde mi experiencia. Cuando yo empecé a ir al colegio, creo que empecé a sentir que ahí había un vínculo que me iba a dar, que me iba a constituir de una manera más posible, más potente, mas potable. Por el límite, por la admiración, por la inclusión, la rigurosidad, el enamoramiento, la conquista, la seducción. Para mí en el aprendizaje hay un hecho de seducción, en el aprender, en el que el otro vea que estás aprendiendo, en el gusto de ver que el otro te acepta, que se pone contento. Ese es mi vínculo con la enseñanza.

¿Qué te atrajo de la propuesta?

El mundo del bailarín es muy muy exigente, muy duro, de mucha rigurosidad, y a mí eso me parece admirable. Yo envidio enormemente a los bailarines, sobre todo en ese aspecto. El cuerpo manda, la actividad manda, eso es bien atractivo como asunto.

Es provocativo para mi el programa y eso me gusta. El tema es provocativo también. Me gusta mucho que hoy esta productora haya decidido hablar de “El maestro”, de la enseñanza, de la templanza, del trabajo. De algo que tiene que ver con un asunto humano bien cotidiano pero no es sonoro hoy ese asunto. Hay muchas necesidades diarias o contingencias que a veces se vuelven protagónicas o decidimos que son protagónicas, y que acallan cosas que existen, que implican a millones de seres humanos en el planeta. Hay seres humanos que están ocupados en intentar amorosamente comunicarle algo al otro. Me gusta que el programa ponga sobre la mesa eso, en una ficción donde aparece el amor, el enamoramiento, el maestro que se enamora de la alumna, la alumna del maestro. Es un cuentito, con todos los elementos de un cuentito. Pero en el interior de ese cuentito, cada uno tiene la posibilidad de comunicar una mirada que tiene acerca del asunto.

¿Cómo va a ser ese maestro que vamos a ver?

Bastante desmitificador. Es un maestro que entiende que se puede escuchar Chaikovski en cualquier lugar. El tema no es dónde se escucha sino quién lo está escuchando. Y que no hay categorías en el arte. Cualquiera puede producir un encuentro artístico en cualquier lugar. Es un hombre que se ha divorciado de las administraciones culturales y artísticas por esta cuestión rígida. Él es un amante de la danza pero no un amante de las administraciones de la danza. Es un hombre que ha diferenciado entre lo que es un arte y lo que es la administración de ese arte. Prat es un hombre que se ha alejado de eso. Ha creído que ha resuelto un problema. Alejarse es resolver un problema, hasta que el problema se te vuelve a acercar. A Prat le vuelve el problema y se lo trae de vuelta esta chica que le viene a decir: “ayudáme para la beca”. Esto le trae de nuevo a su ex mujer, a su ex maestra, al Teatro Colón y a la administración. Por otro lado, su hijo viene con droga en la valija y termina preso. Entonces la aduana le entrega el nieto a Prat. Tras alejarse de su rol de ser padre, la vida lo enfrenta al rol de abuelo. De manera que él siente que hay deudas o temas que por suerte la vida vuelve a acercarle porque hay cosas que todavía puede aprender y que puede dar y descubrir. Esa es la situación en la que Prat está.

¿Cómo ves la actualidad de la ficción en la televisión de aire? ¿Pensás que está en crisis?

Estoy muy alejado por mi tiempo. No lo veo. No creo que haya habido grandes cambios tampoco. Me parece que siempre está en crisis. Las administraciones siempre están en crisis porque tienen que administrar los deseos de millones. ¿Cómo administras los deseos de millones sin que haya crisis? Siempre hay crisis y hay momentos mejores y momentos peores. Hay problemas, límites e insatisfacción. Problemas administrativos y problemas artísticos. Los más fuertes son los administrativos. Los artísticos son los más relegados pero también es entendible, pertenecen a una administración.

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