Tras una larga espera –más de un año de la primera temporada y varios minutos más tarde del horario anunciado por Telefe- Todos contra Juan 2 ya está al aire. Volvió Juan Perugia, volvió el anti-héroe más pedante y entrañable, pero también volvió la crítica al medio más simpática y cómica.
Una de las grandes intrigas era ver desde donde se iba a agarrar la trama para arrancar una segunda parte. La primera, finalizada en 2008, dejaba a Juan Perugia feliz, con su nombre limpio, con el amor de su vida a su lado y, lo más importante de todo, con su carrera a un paso del despegue, esta vez de la manos de Pablo Echarri.
Pero todo quedó resulto en la génesis misma del regreso: Todos contra Juan 2 redobla la apuesta y comenzó riéndose del regreso mismo del unitario criticando la ambición desmedida que tiene el cine y la tele por resucitar éxitos del pasado en formatos de segundas partes.
Que una segunda parte de una ficción critique que existan segundas partes es sacarse la viga del ojo propio, invitándonos a todos a que nos riamos a la par.
¿Cómo encuentra 2010 a Juan Perugia? Es el mismo pedante que en 2008, es un fracasado que se cree más de lo que es y fue, es el mismo antihéroe errante que mantiene una lucha épica consigo mismo por volver a ser famoso. Sigue viviendo en un universo paralelo, donde no se considera a si mismo empleado de un video club sino un crítico de cine especializado que recomienda películas.
El paso de Todos contra Juan en 2008 por la pantalla de América elevó al unitario a la categoría de culto. Juan Perugia pasó a ser “cool” y sus frases comenzaron a ser repetidas por todos. Esto se vio reflejado en que los famosos invitados, ahora parece como que hacen cola por aparecer.
El unitario protagonizado por Gastón Pauls apostó en el primer episodio a la nostalgia por los chistes conocidos y efectivos para volver a poner en clima a los viejos y nuevos seguidores, pero en cuanto todo hacía pensar que esta segunda parte era más de lo mismo, Juan Perugia asumió que como actor ya no podía ser más patético, ya no había nada nuevo para burlarse. Por eso ahora apunta a “los peces gordos” de la tele, a “los que cortan el bacalao”, a los que dan laburo: los productores independientes.
Es importante remarcar que Gastón Pauls, protagonista y productor de la ficción, se vuelve a reír de si mismo: Juan Perugia fue, en 2008, una auto caricatura, es él si tras Montaña rusa hubiera caído en el olvido; Juan Perugia sigue siendo, en 2010, su propia caricatura, pero la de su faceta como productor independiente.
Pero como lo dijo el mismísimo Juan en los primeros minutos del debut, las segundas partes no suelen ser buenas, aunque hay excepciones. Habrá que ver si las peripecias de Juan productor son tan disparatadas como las de Juan actor fracasado.
El que avisa no traiciona, y Todos contra Juan ya avisó, nombró y explicó todos los defectos que tienen las secuelas. Ahora bien, conociendo tan bien todos estos defectos, todo hace pensar que el unitario romperá las reglas para transformarse en una excepción.
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