“Hoy la ficción se ha globalizado”

En la antesala del debut de 100 días para enamorarse, Pablo Culell dialogó con Television.com.ar sobre la nueva tira de telefe y la actualidad de la ficción nacional.

 

¿Cuáles son tus expectativas en la previa de este estreno de 100 días para enamorarse?

Todas. Expectativas en el sentido de sentir que estamos muy convencidos de que este programa tiene todo para gustarle a la gente. Ahora falta que el público nos diga que teníamos razón. Tiene un gran elenco, un elenco de actores muy populares y queridos, con una historia que creo que va a llegar al corazón de la gente porque es la vida real. Es lo que le pasa a dos matrimonios de cuarenta y pico, que se dan cuenta que sus matrimonios se transformaron en una costumbre: se apagó la pasión, se apagó el fuego y no hay nada que los motive. Entonces deciden tomarse un recreo de cien días y a partir de ahí ver si ese amor era real, genuino y es posible continuarlo o es mejor que cada uno siga su camino. Esto sirve para hablar de parejas modernas, de la amistad, de nuevos vínculos. Creo que tiene todo para que la gente se identifique, para que la pase bien y se emocione. Además es un elenco de primer nivel. Ojalá que la gente nos acompañe.

¿Qué pensás que le aporta a la tele y al púbilco?

Me parece que hay muy poca ficción nacional y le aporta dos cosas fundamentales. Por un lado, que le hablen de sus historias, de sus problemas, de sus temáticas, de lo que la gente conoce, su contexto y su gente, en su lenguaje. Por otro lado, que estén los actores que quiere. Es la posibilidad real de esto que se está diciendo: estamos cansados de ver novelas turcas, novelas de otros países que no es nuestra idiosincrasia, nuestra cultura. Con este programa les llevamos todo: una historia que los va a identificar, donde van a poder reír y llorar. Van a poder interpelarse acerca de temáticas de hoy. Todo esto con un elenco soñado.

¿En qué etapa está El Marginal 2?

Está todo grabado, ya casi todo postproducido. Estamos dándole los retoque finales a los últimos capítulos. Va a estar listo en breve para salir al aire después del Mundial, según nos ha dicho la gente de la Televisión Pública. Es impresionante lo que se va a ver. La segunda temporada es mucho más fuerte, más potente, tiene más violencia. Conserva el nivel de la primera temporada, sin duda, pero esta segunda temporada son menos capítulos con mucha más acción. La fecha exacta se puede dar a conocer todavía pero va a ser poco tiempo después del Mundial.

¿Qué nos podés contar de lo que será la nueva temporada de Un gallo para Esculapio

En pocas semanas comienza a grabarse la segunda temporada, con Bruno Stagnaro a la cabeza. Existen muchas posibilidades de que en el elenco esté también Miguel Ángel Solá.

¿Qué evaluación hacés del momento actual de la ficción nacional en la TV?

La ficción nacional en tele abierta está prácticamente desaparecida, lamentablemente. Esto no quiere decir que no haya muchos proyectos hechos para empresas extranjeras que trabajan en Argentina pero que tienen visibilidad mundial, como HBO, FOX, Turner o Netflix. Hoy la ficción se ha globalizado afortunadamente y eso es bueno porque nuestros contenidos pueden viajar y mucho. Pero lo que hace a la producción genuina de ficción por los canales de televisión, cada vez es menos. Afortunadamente nosotros somos una excepción. Me alegro por nosotros pero me pongo mal por el resto. Podemos estrenar en televisión abierta gracias a que Viacom-telefe vuelve a confiar en nosotros y con una inversión muy grande. También tenemos la posibilidad de trabajar para Turner con Un gallo para Esculapio, y la TV Pública y luego Netflix con El Marginal. Nosotros somos de algún modo privilegiados pero venimos trabajando hace muchos años. Tenemos una gran trayectoria con Sebastián Ortega y muchos programas y experiencia que hace que también nos llamen por eso, pero lamentablemente estamos atravesando un momento de poco trabajo en la ficción nacional para toda la industria. Esperamos que se revierta. Calculo que es un momento que responde a cuestiones económicas, como ocurre casi siempre, y a un reacomodamiento de cómo se produce ahora la televisión a partir de la llegada de las nuevas plataformas.

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